Please choose your language:
  • esEspañol

Visit us in:
Barcelona, Copenhagen, Hamburg, Hong Kong, Kochi, London, Madrid, Milan, Munich, New York, Paris, Vienna, Zurich

Sedes
Volver a la vista general

El futuro del compliance en Latinoamérica: Riesgos, tendencias y oportunidades para 2026

by

La función del compliance en Latinoamérica está en plena transformación. La presión regulatoria creciente, la inestabilidad geopolítica, la irrupción de la inteligencia artificial y la demanda de culturas éticas más sólidas están redefiniendo el rol del compliance officer y los estándares que se esperan de las organizaciones.
En EQS Group acompañamos a diario a organizaciones de distintos sectores y geografías en este camino. Estas son las cinco claves que, a nuestro juicio, marcarán el compliance en la región durante 2026.


1. La complejidad geopolítica ya no es opcional: hay que gestionarla en tiempo real

La inestabilidad política en países como Perú, Venezuela, Argentina o Brasil no es solo un telón de fondo: es un riesgo operativo activo que el compliance officer debe integrar en su análisis cotidiano.

Las multinacionales con presencia en la región operan hoy con tres capas regulatorias simultáneas: la normativa local de cada país, la regulación extraterritorial —especialmente la europea— y la incertidumbre geopolítica. Sanciones internacionales, controles de exportación y restricciones comerciales vinculadas a países como Venezuela, Rusia o Irán obligan a revisar continuamente con quién se hacen negocios y cuál es el destino final de los productos o servicios. Un error en esa cadena puede involucrar a la empresa en esquemas de riesgo sin que haya tenido una relación directa con el actor sancionado.

En este entorno, improvisar no es una opción. Las organizaciones que mejor gestionan estos riesgos son aquellas que cuentan con sistemas capaces de centralizar la inteligencia regulatoria transfronteriza, actualizar matrices de riesgo en tiempo real y documentar cada decisión con solidez. Contar con la tecnología adecuada no es un lujo: es lo que permite anticiparse en lugar de reaccionar.

2. El compliance officer ya no es el ‘guardián’: es un integrador de riesgos y aliado estratégico

Cuanto más maduro es un programa de cumplimiento, más evidente se hace la necesidad de evolucionar desde un perfil puramente normativo hacia uno de integrador de riesgos. Ya no basta con conocer la legislación; hay que entender el negocio, conocer los procesos en detalle, hablar el lenguaje de cada área y ser capaz de influir en la toma de decisiones antes de que los problemas ocurran.

En las empresas con programas más avanzados, el compliance officer ya forma parte del equipo de dirección y es consultado antes de las decisiones estratégicas. No es el guardián que valida a posteriori, sino el socio que ayuda a blindar la reputación y garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo. El riesgo reputacional, en particular, puede hoy liquidar a una compañía de cualquier tamaño en cuestión de días.

Esta evolución tiene una implicación práctica inmediata: un compliance officer que invierte su tiempo en tareas administrativas y seguimiento manual no puede desempeñar ese rol estratégico. Automatizar los procesos repetitivos, centralizar la información y acceder a dashboards claros libera el tiempo y la energía necesarios para lo que realmente importa: pensar, prevenir y decidir.

3. Inteligencia artificial en compliance: oportunidad real, riesgo real, regulación incipiente

La mayor parte de las organizaciones latinoamericanas se encuentra aún en fase de comprensión de la inteligencia artificial. Muchos usuarios ni siquiera son conscientes de que ya la están utilizando en herramientas del día a día. La brecha entre el uso real y la comprensión de sus riesgos es significativa y creciente.

A nivel regulatorio, Perú es el único país de la región que ha aprobado una ley específica de IA, basada en el Reglamento europeo. En el resto de Latinoamérica, la regulación aún no ha llegado, pero el uso ya es una realidad. Esto coloca a los compliance officers en una posición delicada: deben gobernar algo que evoluciona más rápido que la norma que debería encuadrarlo.

La respuesta más efectiva que se está viendo en organizaciones líderes es la adopción de políticas internas de uso responsable y ético de la IA, construidas como extensión de los códigos de ética corporativos ya existentes. La IA es una herramienta poderosa, pero requiere supervisión humana, marcos éticos claros y gobernanza. Integrarla de forma segura en los procesos de compliance exige plataformas que garanticen trazabilidad, control de acceso y cumplimiento desde el diseño.

4. La cultura ética no está en los documentos: está en el comportamiento cotidiano

La brecha entre lo que dice el papel y lo que ocurre en el día a día sigue siendo uno de los mayores retos del compliance. Las políticas, los códigos de conducta y los procedimientos son necesarios pero no suficientes. Lo que transforma el comportamiento es el ejemplo del liderazgo, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y la capacidad de hacer que los empleados sientan los valores como propios y no como una imposición externa.

Las organizaciones que están logrando avances reales en cultura ética comparten algunos elementos en común: capacitaciones basadas en casos reales y cercanos a la operación, reconocimiento visible de comportamientos íntegros, comunicación adaptada a cada perfil de empleado, y liderazgo coherente en todos los niveles de la organización —no solo desde la alta dirección.

Hay también una advertencia importante: sobre-regular es tan peligroso como no regular. Cuando los empleados se concentran en cumplir la norma en lugar de comprenderla, la cultura ética se convierte en una formalidad vacía. El objetivo debe ser hacer cotidiano, visible y celebrado lo que está escrito.

Y aquí también la tecnología juega un papel clave: un canal de denuncias que genere confianza real —accesible, confidencial y que demuestre con hechos que las alertas se atienden— es uno de los pilares más sólidos de una cultura ética auténtica.

5. La gestión de terceros: el eslabón más débil de la cadena y el más vigilado

El enforcement regulatorio es hoy más agresivo, más transversal y evalúa toda la cadena, no solo la relación directa con un proveedor o cliente. Casos recientes como la llamada Operación Carbono Oculto en Brasil —donde proyectos ambientales supuestamente sostenibles fueron utilizados para lavar activos mediante estructuras societarias poco transparentes— son un ejemplo claro: verse involucrada en un esquema fraudulento puede arrasar con la reputación de una empresa que ni siquiera tuvo una relación directa con los actores sancionados.

En Latinoamérica, el desafío es especialmente pronunciado: en muchos países de la región, una parte significativa de la economía opera en la informalidad, lo que dificulta que los proveedores cumplan con los estándares que exigen las multinacionales. La revisión no puede limitarse al proveedor directo; hay que examinar todo el ecosistema que lo rodea.

El modelo de due diligence no puede ser genérico: debe ser calibrado por nivel de riesgo, por país y por tipo de relación comercial. Y aquí la tecnología vuelve a ser imprescindible: sin herramientas que automaticen la clasificación de riesgos, actualicen matrices en tiempo real y generen alertas ante cambios en el perfil de un tercero, un equipo de compliance pequeño —como suele ser la norma— simplemente no puede abarcar la tarea.

En resumen: los riesgos son también oportunidades

El compliance en Latinoamérica está madurando a gran velocidad. Las organizaciones que logren convertir estos retos en ventajas competitivas serán aquellas que entiendan que trabajar con integridad no es un costo ni una burocracia, sino una estrategia de crecimiento sostenible.

Para llegar ahí, hace falta combinar dos cosas: el conocimiento y la experiencia de los profesionales del sector, y las herramientas tecnológicas adecuadas que permitan gestionar la complejidad sin ahogar al equipo.

 

¿Quieres profundizar en estos temas?

Hablamos de todo esto —y mucho más— en nuestro webinar on demand junto a cuatro compliance officers de referencia en Latinoamérica: Daniela Ponce Razuri (Prosegur), Silvana Pérez Yalan (Grupo Unacem), Roxana Cornejo (Siemens Energy) y María Teresa Castro (Coney Park, The Carlyle Group).

👉 Mira el webinar completo aquí